
Por Gabriela F. ©
Mami, Mamucha como te decía, esto no es un poema ni nada parecido es simplemente una charla de las que ya no tenemos personalmente, sabes tengo conmigo tus manos aunque ya no me rocen en la mañana con la ternura que solías hacerlo, pero conservo tu voz en cada cuarto de mi nueva casa, tengo el aroma de los jazmines que tanto cuidabas, sabés el silencio me acerca a vos.Otro amanecer lo sorprendió en su escritorio, con el papel en blanco en frente, su única pasión la escritura de cuentos de suspenso había quedado en suspenso…
Lo que creía inagotable se había ya agotado, no sabía que escribir…
Se preguntó entonces si era hora de cambiar de género.
Su voz interior dijo que no, que fuera paciente, que la inspiración llegaría nuevamente antes que el pensara en ella.
Se sintió agotado y cayó preso del sueño en ese sillón de cuero negro apoyando sus dos brazos sobre el escritorio.
Como nunca su descanso fue plácido hasta que el sueño se hizo presente:
Lenguas de fuego se desprendían de la ciudad, como azoradas por gigantes dragones, las casas aledañas a la suya se convertían en polvo y el solo caminaba por allí sin siquiera sentir el calor.
La tierra se abría tras su paso y se tragaba literalmente todo lo que estaba a su alcance.
Al final de la calle se podía ver un túnel pero no más allá, corrió hacia el como buscando refugio, se adentro y cada vez que hacía un paso la tierra temblaba y la oscuridad se hacia mas y mas espesa.
Llego al punto en que no podía ver nada, solo sentía ruidos extraños, como arañazos dados a una pared.
Tanteo para encontrar las paredes de ese túnel pero sus manos tocaban la nada.
Se sentía extraño, su respiración era entrecortada, de pronto escuchó voces, más bien susurros provenientes de debajo de sus pies, se inclino y trató de hallar el suelo, mas la nada seguía también por debajo de sus zapatos.
No entendía como podía estar flotando en la nada, si hasta ese momento todo estaba quedando en ruinas.
Al fin se despertó y comenzó a escribir un cuento que no dice nada, pero el lo escribió todo.
Al fin y al cabo este escritor nunca fue bueno para contar cuentos.
Inspirado por escrito de Pedro Estrada
El Escritor